Quiero tratar de llegar a una conclusión objetiva, sin fanatismos ni fervores religiosos.
Para esto mejor empezar diciendo que no soy un fan acérrimo de Linux, de hecho lo tengo instalado pero siempre me topo con ese algo que no funciona de la manera que necesito y me veo forzado a regresar a Windows. Y cuando regreso me siento como si me sentara de nuevo en mi auto después de manejar el auto de alguien más: cómodo, seguro, sabiendo qué hacer. Me gusta Windows, todo funciona. Es más, me encanta Vista.
Por otro lado, me cansan las discusiones fanáticas y poco objetivas. Que si Windows o Linux, no con argumentos, sino con dogmas. Y los de Linux se pelean también, que si Ubunto o Gentoo o SuSE. Y los de SuSE que si KDE o Gnome. Y los de Gnome que si Open Office o el suite de Gnome. Mucha gente se toma estas cosas muy en serio. Y en teoría la ventaja es justamente tener varias opciones de cosas, no pelearse por imponer una.
Finalmente, puedo apreciar la elegancia de MacOS, pero no pienso pagar los precios de las Apple. Y si Microsoft es a veces una empresa abusiva, pues Apple es un pequeño Hitler, sólo que sin el poder necesario para hacer lo que quiere. Y si los fans de Linux son religiosos, pues lo de Apple son el Opus Dei.
Entonces, ¿a qué va el título del post? Pues a que, objetivamente, el papel que juega el OS ya no es el de antes. La internet está cumpliendo al fin lo que nos prometieron en los 90s y uno sólo necesita un browser para ser productivo y manejarse tranquilo. No importa que OS es el mejor realmente, aquí la cosa es sencilla: Linux es gratis.
Y ese factor hace que los dispositivos que lo usan sean más baratos, como la Asus EEE o el Nokia N810. Y por supuesto, el código abierto lo hace más customizable, pero esa esa ventaja la notan las marcas que venden los gadgets, no directamente los usuarios.
Así que no importa lo cool que sea MacOS o lo cómodo que sea Windows 7. Si hace años se hablaba de la migración de PCs a Laptops, ahora estamos migrando a dispositivos de bolsillo, celulares y sub-notebooks. Y el OS que corren va a ser tan transparente para los usuarios como es ahora el modelo del procesador de un horno microondas. La interacción será web, yo ya lo hago todo así.
Y eso sí, el que Linux gane la batalla al final no será el fin ni de Apple ni de Microsoft. Apple seguirá vendiendo hardware a un margen increíble a ese mercado que quiere lo más cool a pesar que existan alternativas más baratas. Y ya tienen el monopolio de la venta de música online, pese a que Amazon los puede alcanzar. Su futuro será el de distribución de contenido, con Apple TV y sus plataformas móviles.
Y Microsoft en algún momento se dará cuenta que dejar Windows es realmente quitarse un gran peso de encima, algo que los viene frenando desde ya hace años. Y podrán concentrarse en todas las cosas realmente chéveres que tienen: Xbox, sus servicios Live que son independientes de toda esta batalla y que necesitan dinero para ser líderes, reflotar el Zune y hacerlo competitivo. Office, hasta ahora insuperable y que se beneficiaría de un cambio de modelo de negocio. Su desarrollo en robótica, el futuro, también saldría beneficiado con algo de dinero extra para investigación. Sí, Windows es el engreído, es la polera universitaria que no queremos dejar porque representa tanto emocionalmente… pero que hay que reconocer que ya esta viejita, con huecos, no está de moda y nos queda chica.