El metaverso de JL

Jorge Luis Revilla BlogsPeru.com Peru Blogs

Jun 29
Permalink

Gap generacional

A raíz de la lista de “25 signs you have grown up” conversaba con unos amigos sobre las diferencias entre mi generación, la nacida en los 70s, y los jóvenes nacidos en los 80s.

Primero les pego la lista para que se rían un rato y luego un resumen de la conversación:

1. Your houseplants are alive, and you can’t smoke any of them.
2. Having sex in a twin bed is out of the question.
3. You keep more food than beer in the fridge.
4. 6:00 AM is when you get up, not when you go to bed.
5. You hear your favorite song in an elevator.
6. You watch the Weather Channel.
7. Your friends marry and divorce instead of “hook up” and “breakup.”
8. You go from 130 days of vacation time to 14.
9. Jeans and a sweater no longer qualify as “dressed up.”
10. You’re the one calling the police because those %&@# kids next door won’t turn down the stereo.
11. Older relatives feel comfortable telling sex jokes around you.
12. You don’t know what time Taco Bell closes anymore.
13. Your car insurance goes down and your car payments go up.
14. You feed your dog “Science Diet” instead of McDonald’s leftovers.
15. Sleeping on the couch makes your back hurt.
16. You take naps.
17. Dinner and a movie is the whole date instead of the beginning of one.
18. Eating a basket of chicken wings at three in the morning would severely upset, rather than settle, your stomach.
19. You go to the drug store for ibuprofen and antacid, not condoms and pregnancy tests.
20. A four dollar bottle of wine is no longer “pretty good shit.”
21. You actually eat breakfast food at breakfast time.
22. “I just can’t drink the way I used to” replaces “I’m never going to drink that much again.”
23. Ninety percent of the time you spend in front of a computer is for real work.
24. You drink at home to save money before going to a bar.
25. When you find out your friend is pregnant you congratulate them instead of asking “Oh shit what the hell happened?”

Bueno, bromas aparte y tratando de no generalizar, he notado un gap generacional importante entre mis promocionales y los chicos de la Generación “Y”: A los hombres se les trata como hombres… y a las mujeres también.

Explico más o menos cómo es la cosa. En mi época, si una amiga decía en voz alta “tengo frío” pues uno le prestaba su casaca. Ahora, si un amigo decía “tengo frío” la cosa era diferente, a él le respondías “Por qué no te pones chompa pues idiota”. Había una diferencia de actitudes, con las mujeres se esperaba caballerosidad. Si la mujer no quería que le presten una casaca, no decía nada. Responderle como la segunda opción era ser un caballo.

Pero resulta que ahora las chicas esperan ser tratadas de la otra manera por sus patas. Si alguien les ofrece una casaca es que está loco, o se las quiere gilear, o algo raro pasa. Responder “Ponte chompa pues” es perfectamente aceptable. Te miran raro si respondes con preocupación, casi como si fuera otro amigo hombre al que le quieres ofrecer tu casaca, lo cual obviamente es bien gay.

Lo mismo pasa al abrir la puerta del auto, o al querer pagar la cuenta, o al intentar ayudar a cargar alguna cosa pesada. Antes no eras siquiera un caballero, era normal. Ahora eres un bicho raro.

Y pasan otras cosas también. Un chico y una chica que van al cine o a comer es ahora algo tan de patas como en mi época era irte a comer un sánguche con un amigo. Yo recuerdo que el invitar a una chica al cine, sin otras personas en mancha, era prácticamente una declaración. Ahora ni siquiera se menciona la palabra “invitar”, se dice “quedar” (porque los patas “quedan” para hacer algo, no se invitan) y no hay expectativa alguna de algo más que un buen rato.

Es loco, pero hay que saber manejarlo. Por eso cuando una amiga de mi edad me dijo el otro día que le dolía la espalda y estaba mareada por culpa de una inyección que le habían puesto, fue perfectamente normal de mi parte el ayudarla a cargar su maletín y preguntarle si no prefería que llame a un taxi para que la lleve a su casa en lugar de manejar. Es más, averiguar luego si llegó bien a casa es lo esperado. Pero debo recordar que si hubiera sido alguien varios años menor que yo era mejor responder “Manya, que piña, ah. Te hubieras quedado en tu casa pues”. Loco, loco.